Cuentos de la Bruja

Historias para hechizar...

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Location: Guadalupe, Nuevo León, Mexico

Diana Tapia: Hechicera del Norte (Desempleada)

Thursday, December 08, 2005

Cuento de Navidad

Cada año, se abrían las compuertas del tiempo, y el creador soplaba, luces blancas y plateadas para dar la bienvenida, al nacimiento de un pequeño niño. El viento, traía y llevaba por todos, lados las luces con el soplo del ser divino. Éstas llegaban al cielo, y conversaban con los mares, bailaban sobre las hojas de los árboles diciendo ¡Son libres! ¡Son libres! Vayan vuelen por todos, lados, así corrían y acariciaban al viento, en señal de agradecimiento, Las luces seguían viajando y llegaban a las nubes que felices lloraban las gotas de nieve. Y la tierra se volvía blanca.

Los niños jugaban en la nieve, y reían de felicidad, porque la nieve, era tan hermosa, y mágica que hacían hombres de nieve, que elegamentemente con sombreros y corbatas, en cuanto tenían bien amarrada su bufanda se iban saltando, y saltando lejos de ahí, para encontrarse en la convención de muñecos de hielo, que se hacía cada año.

Pero había un duende que odiaba la navidad, y como era muy poderoso, contrató a un Dragón que soplaba y soplaba, y la nieve se fue derritiendo, ¡Cómo a la navidad le dio mucho calor, decidió desaparecer. Y los niños lloraban porque no había navidad. Pedro que supo lo que había pasado, pidiéndole ayuda a dos renos, subió en ellos y lucho con el dragón con tal heroísmo, que lo venció, pues la nube enojada le lanzó un rayo en la cola, y el Dragón fuuuummmm se fue buscando agua, ¡jajaja!. Así, la navidad regresó y los niños felices, seguían jugando en la nieve, ¡Pero es si! Bien abrigaditos, y para que la navidad sea más bonita, tienen que regalarle una sonrisa y un abrazo, a su mamá, a su papá y a todas las personas que los rodeen.

Wednesday, November 23, 2005

EL TUCÁN Y EL PICO MÁS CORTO DEL MUNDO

Juanito era un tucán muy tímido, pues le avergonzaba el pico tan corto que el creador le había dado. Cada vez que alguien pasaba por su árbol, él se escondía entre las ramas. Era un tucán solitario, no tenía amigos, por lo que se sentía muy solo. Así que decidió partir a otro lugar del mundo, donde la gente no se burlara de su pico chicorete.

Extendió sus alas y de árbol en árbol, ¡volóoo...! , según él había llegado muy lejos. Pero la verdad es que sólo llegó al otro lado de la selva. Ahí se encontró con una ¡¿Espina?! ¡Ah! Jeje, jeje esque la espina resultó ser un bichito disfrazado, jajaja, ¿A poco si existen? ¿Sí? ¡Orale!!

Juanito se acercó al bicho y le dijo: -¡Hola!, disculpa... ejem... ¿A dónde vas? Digo, ejem... ¿puedes moverte?-. y la espina le respondió: - sí, jijiji, Mi espalda tiene forma de espina para protegerme de los depredadores, así me escondo en esta planta y pus.. jeje, no saben que aquí estoy. Oye, y... ¿No te da vergüenza ser diferente? ¿Diferente de quien? Respondió la espina. ¡Cada uno somos únicos! No hay nadie igual a ti, el mundo sería aburridísimo si fuéramos todos iguales, imagínate!! Todos seríamos espinas, o tucanes, o lobos, o... mariposas, o hienas, o sapos!! ¡¡Guácala!! -¡sí, sí, ya, ya entendí! -.Contestó el tucán algo nervioso. Sí, creo que tienes razón.

Hablando estaban los animales cuando se escuchó desde el fondo de la selva, un ruido tan fuerte que los pájaros asustados salieron volando de las copas de los árboles. Y un águila que pasaba, gritó bien fuerte ¡Juanit, Juanito! ¡Vuela, Vuela!! Que uno de tus hermanos corre peligro.

Sin pensarlo dos veces el Tucán comenzó a volar de árbol en árbol y se sujetaba con el pico y subía por las lianas, hasta que llegó al lugar donde estaba su hermano, pues de ahí salió mucho polvo al oír el ruido. ¡Ay! ¡Ay! Juanito, ayúdame, ayúdame, me caí y estoy atorado aquí!!, me rompí un ala y no puedo subir, tengo el pico atorado!! – El hermano de Juanito había caído de un árbol y se rompió un ala al caer, el pobre colgaba de una rama , y se sujetaba con el pico, pero ya no podía sostenerse, y ¡Caramba a donde vino a caer!! A un nido de víboras que hambrientas se movían y trepaban unas a otras, para comerse al pobre pájaro. Fue con mucho cuidado que Juanito tuvo que meter el pico y sostener a su hermano que ya casi resbalaba. Picando fuerte hizo el agujero más grande y con mucha fuerza, sujetó a su hermano del pico y lo sacó de aquél hoyo. Los demás Tucanes que lo molestaban, vieron de lejos como con gran heroísmo rescataba a su hermanito.

Todos los pájaros cuando llegaron no dejaban de felicitarlo y le condecoraron con el alto honor de la familia Tucán, y jamás, jamás, volvieron a burlarse de otro ser que fuera distinto a ellos, fuera insecto, sapo, flamingo, pantera, o león japonés, cocodrilo, chango himalaya...etc, etc,etc.

Juanito el Tucán vivió feliz con su familia, pero no se olvidaba de ir a visitar a su amiga... ¿la espina? Ó no, no, a su amigo ¿el insecto?, digo, al insecto que se disfrazaba de espina.


FIN.

Thursday, October 06, 2005

EL ENANO GUKILY

Resulta que no creía en los enanos, yo pensaba que los inventaba la abuela, para que yo no me comiera las galletas antes de la comida. Ella siempre me amenazaba y me decía: ¡Lulu! si te comes las galletas vendrá en enano Gukily y te comerá las orejas. Porque no te sirven de nada, si no escuchas a tus mayores.
Entonces, yo soltaba la galleta y me corría para el patio, pero al ratito, regresaba con un ratón, y asi le decía a mi abue que era él quien se la había comido el postre y no yo.
Una tarde salí al patio a visitar a mi árbol secreto, era un trueno, así le llamaba, subía en el árbol y contaba todos los pájaros llegaban y aquellos que partian al verme escondida entre las ramas. ¡Pues fue desde ahí cuando mirando a un pájaro que recién acababa de volar, ví, a un enano morado, arrastraba una pala de madera y tenía un gorro de espantapajaro a la cabeza, y.. y.. por ombligo, tenía un callo, como el que tenemos en los codos, y unos dientillos filosos, sus ojos eran amenazantes. Yo veía como atrapaba a los pájaros que quedaban en el suelo, los miraba con sus ojos grandototes!!, y ¡luego les saltaba, montaba en ellos y les tiraba!... una mordida en el corazón.
Yo dí un grito y él me escuchó, entonces vi como una risita le salió de los labios y sus ojos se fijaron en mi, luego... desapareció. Yo grité desde el árbol: ¡Abuela, abuela!, ¡Ven, ayudame por favor!! Entonces ella apareció en la puerta y me dijo: ya callate y ven a cenar. Bajé rapidisimo. Fui a cenar, pero tenía mucha hambre. Más tarde, me fui a dormir.
Desperté por una lucesita muy, muy brillosa que venía de la ventana y ví una figurita tras la cortina, ¡Era el enano!!. Dí un grito, para que mi abuela viniera, y cuando abrí los ojos ya no estaba. En su lugar había una moneda de oro. Mi abulela llegó y le dije que había tenido una pesadilla y que quería dormir con ella.
Al día siguiente, la maestra llevó a mi grupo a la biblioteca, al pasar por el área de cuentos y leyendas, cayó un libro. Lo leí y ¡descubrí que hablaba del mismo duende que yo vi en mi casa!. Decía que ese duende es de una familia GUYIKA una familia avara y malvada, y que si por alguna casualidad descubres a ese duende, él te da una moneda de oro, pero a la tercer moneda. Te roba la vista.
Lo bueno es... que jamás lo he visto de nuevo.