Cuento de Navidad
Cada año, se abrían las compuertas del tiempo, y el creador soplaba, luces blancas y plateadas para dar la bienvenida, al nacimiento de un pequeño niño. El viento, traía y llevaba por todos, lados las luces con el soplo del ser divino. Éstas llegaban al cielo, y conversaban con los mares, bailaban sobre las hojas de los árboles diciendo ¡Son libres! ¡Son libres! Vayan vuelen por todos, lados, así corrían y acariciaban al viento, en señal de agradecimiento, Las luces seguían viajando y llegaban a las nubes que felices lloraban las gotas de nieve. Y la tierra se volvía blanca.
Los niños jugaban en la nieve, y reían de felicidad, porque la nieve, era tan hermosa, y mágica que hacían hombres de nieve, que elegamentemente con sombreros y corbatas, en cuanto tenían bien amarrada su bufanda se iban saltando, y saltando lejos de ahí, para encontrarse en la convención de muñecos de hielo, que se hacía cada año.
Pero había un duende que odiaba la navidad, y como era muy poderoso, contrató a un Dragón que soplaba y soplaba, y la nieve se fue derritiendo, ¡Cómo a la navidad le dio mucho calor, decidió desaparecer. Y los niños lloraban porque no había navidad. Pedro que supo lo que había pasado, pidiéndole ayuda a dos renos, subió en ellos y lucho con el dragón con tal heroísmo, que lo venció, pues la nube enojada le lanzó un rayo en la cola, y el Dragón fuuuummmm se fue buscando agua, ¡jajaja!. Así, la navidad regresó y los niños felices, seguían jugando en la nieve, ¡Pero es si! Bien abrigaditos, y para que la navidad sea más bonita, tienen que regalarle una sonrisa y un abrazo, a su mamá, a su papá y a todas las personas que los rodeen.
Los niños jugaban en la nieve, y reían de felicidad, porque la nieve, era tan hermosa, y mágica que hacían hombres de nieve, que elegamentemente con sombreros y corbatas, en cuanto tenían bien amarrada su bufanda se iban saltando, y saltando lejos de ahí, para encontrarse en la convención de muñecos de hielo, que se hacía cada año.
Pero había un duende que odiaba la navidad, y como era muy poderoso, contrató a un Dragón que soplaba y soplaba, y la nieve se fue derritiendo, ¡Cómo a la navidad le dio mucho calor, decidió desaparecer. Y los niños lloraban porque no había navidad. Pedro que supo lo que había pasado, pidiéndole ayuda a dos renos, subió en ellos y lucho con el dragón con tal heroísmo, que lo venció, pues la nube enojada le lanzó un rayo en la cola, y el Dragón fuuuummmm se fue buscando agua, ¡jajaja!. Así, la navidad regresó y los niños felices, seguían jugando en la nieve, ¡Pero es si! Bien abrigaditos, y para que la navidad sea más bonita, tienen que regalarle una sonrisa y un abrazo, a su mamá, a su papá y a todas las personas que los rodeen.
